Pienso, siento y actúo: Herramienta clave para comprender nuestros actos.

En este artículo te ofrecemos una herramienta que te ayudará a comprender, desde la educación emocional tus acciones, las de tus hijos, la de tu hermano/a, tu novia, marido o pareja. Y es que las situaciones que experimentas y los estímulos a los que le prestas atención provocan dentro de ti la activación de un mecanismo que finalmente provoca que actúes de un modo u otro. Es importante recalcar que este mecanismo lo sufrimos todas las personas de este mundo, por lo tanto esperamos que pueda seros útil.

Pero antes de explicar la herramienta, debemos recapitular algunos aspectos para que todo esto tenga coherencia. ¡Allá vamos!

  • No existen emociones positivas ni negativas. Es algo fundamental para lograr una sana educación emocional. Debemos tratar de transmitir a nuestros menores, que todas son importantes y necesarias. Las emociones resultan más o menos agradables, pero todas ellas nos aportan información muy importante sobre nosotros y nosotras.
  • Las emociones son poderosas. Según su definición “son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o recuerdo importante” Algo del exterior produce una reacción en nuestro organismo que modifica nuestro estado para adaptarnos a esa situación.
  • Las emociones no son aleatorias, tienen un significado, y si no lo conocemos, estaremos perdiendo información relevante sobre cómo te afecta lo que te rodea.  Aquí tienes los links donde explicamos en profundidad la traducción de cada emoción. El miedo, la alegría, el enfado y la tristeza
  • No todos reaccionamos igual. En el anterior artículo explicamos esto con mayor detenimiento. No a todo el mundo le molesta llegar tarde a sus citas, ni todos se sienten a gusto dando dos besos al saludar.  Este aspecto es muy importante tenerlo en cuenta al relacionarnos con los demás, y algo fundamental a tener en cuenta en la resolución de conflictos.
  • Es fundamental no juzgar a la persona, si no la acción. Las acciones que realizamos vienen motivados por la emoción, a veces será más evidente la presencia de la emoción, pero otras será más sutil, o nos costara más identificarla. Sea como sea, si vamos a utilizar esta herramienta con niños/as debemos ser muy cuidadosos con el lenguaje que utilizamos.

¿Cuáles son los beneficios del uso de esta herramienta?herramienta

  • Generar un mayor autoconocimiento. Podremos reflexionar sobre lo que pensamos de nosotr@s mism@s, por lo tanto trabajamos autoestima. Aumentaremos nuestro nivel de conocimiento sobre las cosas que me enfadan, que cosas me ponen triste o me dan vergüenza, etc.
  • Fomentarás también la creación de un espacio donde poder hablar con tus hijos, pareja, familiares sobre sus emociones, cuáles sienten más a menudo, en qué parte del cuerpo la sienten, etc. Usar  esta herramienta con los mas pequeños , sería muy positivo, ya que cuanto antes empecemos, antes aprenderán a entender sus emociones. La mejor manera de explicársela es usando algún ejemplo de tu día a día, algún enfado en tu trabajo, en el coche… No escatimes en detalles sobre lo que cada emoción os provoca y verás que rápido lo entienden.
  • Generar opciones de conducta alternativa. Cuando tanto nosotros como los menores, nos encontramos secuestrados por la amígdala, nuestra parte racional está anulada. No podremos ni podrán razonar, ni reflexionar sobre otra manera de actuar. Esta herramienta favorece que los menores, cuando se hayan calmado, junto con sus padres puedan hablar sobre otras maneras de actuar o reaccionar.

Aspectos importantes para asegurar el éxito de esta herramienta

  • Disponer del tiempo para realizarla. Según la edad y la personalidad de cada uno, emplearán más tiempo o menos en terminarla, pero debemos cerciorarnos de que podremos atenderles durante el tiempo que necesiten.
  • Debemos esperar a que la emoción haya bajado de intensidad. Por lo tanto si queremos realizarla con nuestros menores, o incluso con nosotros mismos, debemos esperar al menos 30 minutos para que la amígdala baje su nivel de activación y podamos pensar con claridad.
  • Como sugerencia, sería genial tener un cuaderno donde hacer estas anotaciones para que no se pierdan y guardarlas en el mismo sitio. Así, los menores podrán recurrir a él cuando quieran.

¿Cómo se usa esta herramienta?

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Hemos diseñado el formato adaptado a los más pequeños. En cada ficha encontraréis preguntas que os pueden ayudar a completarlas. Permitirles que elijan qué prefieren: dibujar, escribir o simplemente contestar las preguntas en voz alta.

Os explicamos cada uno de los apartados que proponemos en el descargable.

  1. ¿Qué está pasando? Este apartado lo rellenaremos tratando de ser los más objetivo/as Daros cuenta que hemos preguntado ¿qué está pasando? y no, ¿qué te está pasando? Ya hemos comentado en otras publicaciones que no son las situaciones lo que producen las emociones, sino la interpretación que nuestra mente inconsciente hace de eso que está sucediendo.
  2. ¿Qué he pensado? Percibimos la situación y sin ser conscientes, nuestra mente le da sentido. Nuestras ideas, creencias, lo que hayamos hecho justo antes o cómo nos encontremos ese día puede influir en nuestra interpretación de los hechos. Este es uno de los momentos fundamentales, ya que la interpretación que haga sobre lo que pasa, será lo que genere la emoción.
  3. ¿Qué he sentido? Como hemos dicho, la interpretación de la situación produce una emoción en nosotros, y esa emoción hará que experimentes un cambio en tu estado de ánimo, éste puede ser agradable o desagradable. Aquí le pondremos nombre a lo que he sentido, y trataremos de describir con detalle los síntomas físicos que me ha producido esa emoción. Por ejemplo que el corazón se acelere, o que te quedes paralizado por unos momentos, que se cierren los puños…
  4. ¿Qué he hecho? Esa emoción o suma de emociones hará que tu comportamiento sea de una manera u otra. Cabe destacar que no debemos tolerar cualquier conducta. Tenemos una oportunidad estupenda durante la práctica de este ejercicio de preguntarles y generar en ellos posibilidades de conducta alternativa. Por ejemplo, en lugar de pegar a tu hermano para conseguir el juguete, ¿qué otra cosa crees que podrías haber hecho para conseguirlo? Es normal que al principio les cueste un poco, pero con vuestro ejemplo, poco a poco irán aprendiendo que hay más opciones.

Podéis realizar este ejercicio por ejemplo mientras veis una película o una serie, usando situaciones que le sucede a alguno de los personajes. Los cuentos también serían de gran ayuda, porque al no hablar directamente sobre su comportamiento, son capaces de comunicarse y expresarse con mayor libertad.

Ante cualquier duda, escribidnos, ¡estaremos encantadas de acompañaros!

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