Comunicación respetuosa con adolescentes ¿Cómo lograrlo?

La etapa adolescente es una época de numerosos cambios físicos, psicológicos y sociales. Estos cambios afectan a todas las facetas de su vida, y por supuesto a vosotros/as como referentes de una de las áreas más importantes, la familia. Probablemente ya habréis notado que su comunicación va cambiando.

Lo primero que debemos hacer es armarnos de paciencia y aceptar que:

El cambio ya está aquí.

En un artículo anterior hablábamos sobre cómo favorecer la autoestima de los/as adolescentes, aquí os dejamos el link para ampliar información. En este artículo abodaremos un tema que nos apasiona, la comunicación con los/as adolescentes.

¿Sólo me pasa a mí?

A menudo en las sesiones nos encontramos con muchas quejas y demandas de madres y padres que están relacionadas con  diferentes aspectos de la comunicación. Son familias que han comenzado a notar cambios que no saben cómo abordar y es que, lo que antes funcionaba, ahora ya no parece dar resultado.  Algunas de las quejas más comunes son:

  • No se le puede decir nada porque enseguida me contesta, algo no estoy haciendo bien.
  • Con sus amigos/as no se comunica de ese modo y está siempre de buen humor.
  • Últimamente me lleva la contraria en todo lo que le digo.
  • Da igual lo que haga, parece que esto cada vez va a más.
  • Pasa de la alegría al llanto en un segundo, y no entiendo el porqué.

Como en todo conflicto, siempre existen dos versiones diferentes, y muy a menudo se nos olvida preguntar su visión, o incluso a veces se nos olvida que tienen una. Os mostramos algunas de las quejas y demandas más comunes de los hijos/as:

  • Da igual lo que le diga, parece que mis opiniones no les importan.
  • Parece que no confían en mí.
  • No se dan cuenta de que no soy como eran ellos.
  • Me tratan como si no supiera hacer las cosas.
  • No dejan de opinar sobre mis amistades.

Estas situaciones se dan en la mayor parte de los hogares en los que conviven con adolescentes, es algo común porque tiene una explicación evolutiva. A esta edad comienzan a crear sus propias opiniones, y una de las maneras más sencillas y seguras para ir entrenando esta habilidad, es practicar en casa.

¿Cuál es mi papel?

Como adultos de referencia para vuestros/as hijos/as, debéis tener claro que el proceso que tenéis entre manos es un proceso importante que merece atención y cuidado. Cualquier persona con menores a su cargo, querrá que éstos sean personas adultas capaces de tener una opinión, de decir que no cuando algo o alguien no les gusta, que sepan negociar, que muestren respeto por la opiniones de los demás, que sepan escuchar…

Estas actitudes y herramientas de comunicación no se aprenden espontáneamente, se aprenden en casa. Lo que queremos decir con esto, es que sois el ejemplo a seguir por vuestros/as adolescentes, y no aprenderán lo que decís, sino lo que hacéis.

A pesar de que no lo verbalicen y sus comportamientos parezcan evidenciar lo contrario, para vuestros hijos/as sois la referencia, y esto exige una gran gestión emocional para evitar que explotemos ante sus cambios.

¿Y por dónde empiezo?

Para comenzar con esta gestión emocional os proponemos que bien en pareja, o vosotros/as a solas, uséis la herramienta de “siento, pienso y actúo”, si no habéis leído el artículo sobre cómo usarla, pinchad aquí. Os ofrecemos un ejemplo:

 

Como veis las emociones que provoca un conflicto con nuestros/as adolescentes son muchas y variadas. Eso es exactamente lo que tenemos que atender. Esas emociones nos ayudan a identificar nuestra necesidad. Por ejemplo ante la culpa que pueda surgir por no tener un hijo/a como esperábamos que fuera, podríamos darle una vuelta a ese enfoque y pensar, “bien, nadie es perfecto, y esto no significa que mi hijo/a vaya a ser tan desastre para siempre, ¿como puedo fomentar el orden en su cuarto?”  Esta herramienta nos ayuda a orientarnos a los pequeños objetivos.

Esta herramienta permite una reflexión sobre las creencias que tanto padres/madres como adolescentes tenéis sobre cómo deberías comunicar y sobre cómo deberían comunicarse contigo. Pero estas creencias a menudo se transforman en piedras que dificultan la comunicación eficaz.

Lo realmente importante es averiguar si ahora, en esta etapa de tu vida y de la vida de tus hijos/as estas creencias están acercándote a la comunicación que quieres tener o por el contrario te están alejando. Si este es vuestro caso, es el momento de pasar a la acción y comenzar a crear los espacios que te permitirán experimentar la maravilla de una conversación.

Como comentamos anteriormente es muy importante escuchar las dos visiones de este conflicto. Por eso es importante que ambas partes puedan reflexionar con esta herramienta, ya que nos centrará en las necesidades más urgentes e importantes de atender.

Así que aquí tenéis la misma herramienta que os mostrabamos con la visión de la madre, pero esta vez completada por el hijo adolescente.

comunicación

¿Qué aspectos debo tener en cuenta para favorecer la comunicación?

Compartimos algunas sugerencias:

  1. Paciencia, paciencia y más paciencia. Tanto vosotros/as como vuestros/as hijos/as estáis aprendiendo a convivir de nuevo, sois principiantes. Esto llevará ajustes y reajustes hasta que logréis encontrar la manera que más os satisface. Aunque sea complicado, recuerda que la comunicación es la clave.
  2. Elegid o preparad juntos el espacio donde vais a conversar. En ocasiones es oportuno salir de casa y buscar un espacio diferente y agradable para cambiar de aires. Una cafetería donde podáis sentaros cómodamente, un paseo por la ciudad o merendando a modo picnic en un parque.comunicación
  3. Presta toda tu atención a la conversación. Durante este tiempo que vais a estar juntos/as debes evitar distracciones, como por ejemplo el móvil. Necesitáis todos vuestros sentidos en el aquí y ahora para poder disfrutar de una conversación de calidad.
  4. Deja que termine, no interrumpas. Incluso cuando sepas que lo que va a decir no te va a gustar, o no estarás de acuerdo. No estamos conversando para convencer, sino para comprender. Y si les cortamos, o juzgamos su amígdala (centro del cerebro emocional) sentirá que somos una amenaza para ellos/as y se cerrarán en banda.
  5. Permite que se equivoque. Tus hijos/as necesitan tu apoyo para crecer de manera segura, aunque sepas a ciencia cierta que lo que va a hacer no resultará como él o ella espera, permitid que se confundan y adquieran el aprendizaje que esa situación les ofrece. Lo importante es que pase lo que pase, sientan que estáis apoyándoles. Por supuesto, no estamos hablando de conductas temerarias, aunque sabemos que será inevitable que experimenten cosas que será mejor que no sepáis.
  6. Expresa cómo te sientes de manera asertiva. Recordad que somos el ejemplo, por muy mal que ellos/as respondan, debemos respirar hondo, no tomarlo como un ataque personal y reaccionar con tranquilidad y afecto. No olvidéis que están aprendiendo, que no saben y que es vuestra responsabilidad acompañarles en este aprendizaje, tan importante y necesario para ser adultos de éxito.
  7. Transmite confianza y seguridad. En esta etapa es precisamente lo que más les falta. Si en casa o con su familia sienten que confían en ellos/as y tienen la seguridad de que estaréis ahí para ellos/as, acabarán adquiriendo seguridad y confianza en sí mismos/as.

Recordad que estáis en un proceso que y que en este tipo de proceso no sirve de nada correr. No existen las soluciones mágicas y exige la colaboración de todas y de todos. Debemos ir ajustando las expectativas para no frustrarnos.

Sólo hay que pedir a cada uno, lo que cada uno puede dar -continuó el rey. La autoridad se apoya antes que nada en la razón.

Antoine de Saint-Exupéry

 

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